Disfunción eréctil de origen Vascular

Escrito por  Dr. Stefanov

  

La impotencia coeundi o disfunción eréctil , se define como la imposibilidad de conseguir o mantener una erección del pene para llevar a cabo relaciones sexuales satisfactorias.(1)

 

 

 

Existen múltiples causas entre las que destacan:

 

$1-       Neurológica: diabetes y otras neuropatías periféricas, traumatismos y cirugías previas, lesiones medulares, etc.

$1-       Psicológica o no orgánica (10%aprox.)

$1-       Hormonal (hipogonadismos y otras alteraciones del eje H-H)

$1-       Anatómica o estructural (Peyronie, fracturas, hipospadias…)

$1-       Farmacológica - medicamentosa

$1-       Vascular

 

    La disminución del riego sanguíneo que llega al pene por estenosis u obstrucción arterial o por un inadecuado mecanismo venoclusivo que mantiene la sangre en los cuerpos del pene. (1,2)

 

La disfunción eréctil vasculógena por afectación arterial constituye una de las causas más comunes y sus factores de riesgo son superponibles a los factores de riesgo cardiovascular habituales ( tabaquismo, dislipemia, obesidad, sedentarismo…). Además es un marcador precoz de enfermedad cardiovascular (los cirujanos vasculares saben bien que la disfunción eréctil puede preceden en varios años a los síntomas de isquemia en MMII por afectación aorto-iliaca), así como un marcador de riesgo cardiovascular general ( cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular) de manera similar al Índice Tobillo Brazo. (3-5)

 

Tras la evaluación inicial por parte del especialista en Urología, el tratamiento de primera línea consiste en administrar inhibidores de fosfodiesterasa 5 tipo sildenafilo, tadanafilo, vardenafilo. Recordemos que el uso concomitante de nitratos está totalmente contraindicado. Como alternativas cabe destacar, el uso de apomorfina, alprostadilo, dispositivos de vacío y en última instancia prótesis de pene.(1)

 

Anatomía y Fisiolpatología de la Disfunción eréctil

 

La erección obedece a un complejo mecanismo neurovascular, en el que un estímulo sexual activa una respuesta parasimpática de los nervios pélvicos. Esto produce una relajación del músculo liso de los cuerpos cavernosos y una dilatación del sistema arterial del pene. A través de las arterias helicinas la sangre llena los espacios cavernosos y unido a una restricción del drenaje venoso se alcanza la erección.

 

La irrigación del pene depende de la arteria pudenda interna, rama de la arteria hipogástrica. Sale del tronco anterior de ésta, siendo su rama más distal y posterior.

 

Las lesiones isquémicas de la arteria pudenda interna son mucho más frecuentes en pacientes con disfunción eréctil que en población sana. Son causadas por arterioesclerosis y comparten los mismos factores de riesgos que la enfermedad arterial periférica, coronaria y cerebrovascular. (2)

 

Asociado a la limitación del flujo por lesiones estenóticas de la arteria pudenda, existen otra serie de alteraciones asociadas a la isquemia pudenda como son la disfunción endotelial, liberación de mediadores y alteraciones de la pared arterial. (2,5)

 

Tratamiento revascularizador

 

La isquemia (falta de riego sanguíneo arterial) pudenda es un denominador frecuente en el sustrato fisiopatológico de la disfunción eréctil, por lo tanto parece plausible plantear que su tratamiento puede ofrecer una mejoría significativa en el flujo arterial del pene y por consiguiente ser una alternativa terapéutica más. Si bien no existe literatura con alto grado de evidencia (4), el avance de las técnicas de revascularización mínimamente invasivas, así como del armamentarium endovascular, la convierte en una opción factible y con resultados prometedores (5). Aproximadamente el 70% de las lesiones de la arteria pudenda interna son susceptibles de tratamiento mediante angioplastia con balón (5). Ya está publicado el ZEN trial (stent liberador de zotarolimus para la disfunción eréctil en pacientes con respuesta subóptima a fármacos), cuyos resultados arrojan datos interesantes (éxito técnico del 100%, sin eventos adversos mayores y con respuesta clínica significativa), aunque también abre nuevos interrogantes y el principal reto que plantea es la selección del paciente.(6) Otros estudios en marcha son el IMPASSE (suspendido por fallos en el reclutamiento) y el INDEED.

 

La indicación más aceptada es la ausencia total o parcial de respuesta a terapia estándar (inhibidores de la fosfodiesterasa 5) asociado a disfunción eréctil vascular arterial (alta sospecha de arteriosclerosis y factores de riesgo cardiovascular). (4-6)

 

Como hemos visto, las causas de la disfunción eréctil son múltiples y por tanto la decisión se debe tomar tras estudio detallado por parte del Urólogo y en estrecha colaboración con él.

 

 

 

 

Referencias:

 

1. Wespes E et al. Guía clínica sobre la disfunción sexual masculina: disfunción eréctil y eyaculación precoz. European Association of Urology 2010. http://www.aeu.es/

2. Simomsen U et al. Penile arteries and erection. J Vasc Res 2002;39:283–303

3. Rogers HM et al. Internal pudendal artery stenoses and erectile dysfunction: correlation with angiographic coronary artery disease. Catheter Cardiovasc Interv. 2010 Nov 15;76(6):882-7.

4. Babaev A et al. Angiography and endovascular revascularization of pudendal artery atherosclerotic disease in patients with medically refractory erectile dysfunction. J Invasive Cardiol.2012;24(5):236-240

5. Meller SM et al.The link between vasculogenicerectiledysfunction, coronaryarterydisease, and peripheralarterydisease: role of metabolic factors and endovascular therapy.J Invasive Cardiol. 2013 Jun;25(6):313-9

6. Rogers HM et al. Zotarolimus-eluting peripheral stents for the treatment of erectile dysfunction in subjects with suboptimal response to phosphodiesterase-5 inhibitors. J Am Coll Cardiol. 2012 Dec 25;60(25):2618-27