Robo de subclavia

Escrito por  Dr. Salazar

 

Aunque suene como el título de una novela de Carlos Ruiz Zafón, el “Robo de la Subclavia” es una patología que afecta a los troncos arteriales que irrigan al cerebro y a los miembros superiores. Esta enfermedad afecta más...

 

 

...a hombres que a mujeres y a personas con factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes, colesterol elevado o fumadores).

 

En condiciones normales la irrigación cerebral está garantizada por cuatro arterias: dos anteriores (carótidas) y dos posteriores (vertebrales), que interconectadas a nivel encefálico (formando el polígono de Willis) mantienen un flujo cerebral constante, compensándose mutuamente cuando alguna de ellas presenta obstrucciones parciales o totales.

La dirección normal del flujo de estas cuatro arterias es hacia el cerebro y la de la arteria subclavia es en dirección a los brazos (Fig.1).

Cuando existe una obstrucción en la arteria subclavia y en condiciones en las que el miembro superior “demanda” un flujo mayor de sangre (particularmente cuando se realiza algún ejercicio físico) se puede invertir el flujo en la arteria vertebral, literalmente “robando” sangre al cerebro (Fig.2).

 

 

Se puede manifestar como:

1.- Isquemia de la extremidad afectada: dolor en reposo o fatiga muscular.

2 - Isquemia por la insuficiencia vertebro basilar, cuyos síntomas comprenden: dolor de cabeza, mareos, vértigo, ataxia, dolor de cabeza, presíncope o sincope.

 

Para diagnosticar esta condición es recomendable la valoración por un Cirujano Vascular quien realizará una exploración física dirigida y Ecografía Doppler Color de las arterias carótidas, vertebrales y subclavias.

Una vez detectada la enfermedad, en ocasiones es necesario completar el estudio con otras pruebas de imagen con el objetivo de afinar el diagnóstico, como la tomografía de troncos supraaórticos con contraste o la Angio-Resonancia Magnética.

En el caso de los pacientes que presentan síntomas, el síndrome del robo de la subclavia ha sido tradicionalmente tratado con cirugía. Sin embargo, actualmente las técnicas endovasculares, gracias a su menor agresividad, han pasado a representar en una gran parte de los casos una alternativa importante de tratamiento. El objetivo del mismo es restaurar de forma permanente el flujo anterógrado en la arteria vertebral afectada, aboliendo la hipoperfusión cerebral y de esta forma, los síntomas.

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