Láser Diodo en el tratamiento de las malformaciones venosas congénitas

Escrito por  Elena Marin

 

Las malformaciones venosas se encuadran dentro del grupo de malformaciones vasculares de bajo flujo y son la anomalía vascular congénita más frecuente. Se encuentran presentes al nacimiento y suelen presentarse como placas o masas azuladas no pulsátiles de crecimiento progresivo durante la infancia y pubertad.

 

 

Su localización más frecuente es el área cráneo-facial (60% de las mismas), pudiendo también encontrarse en el tronco y las extremidades.

 

El éxito terapéutico en el abordaje de las malformaciones venosas radica primero en un conocimiento profundo de la fisiopatología de cada una de las variedades y en el tesón y paciencia a la hora de acometer los procedimientos seleccionados. Su tratamiento se basa en la triada esclerosis, cirugía y fulguración con láser, mientras que la presoterapia y el tratamiento de la coagulopatía y del dolor se mantienen como tratamiento paliativo. La localización de las anomalías venosas congénitas es frecuentemente intramuscular o afectando grandes extensiones de piel, por lo que la cirugía implica necesariamente deterioro estético y funcional importante. Por otro lado, la esclerosis es una de las modalidades más utilizadas en las malformaciones venosas de cabeza y cuello, sobre todo en las de pequeño tamaño, y como adyuvante en las lesiones de gran tamaño. Sin embargo muchas veces precisa de múltiples sesiones y grandes volúmenes de agente esclerosante, con el consiguiente riesgo de toxicidad y la alta probabilidad de recidiva.

 

El uso del láser en muchas de sus variedades (colorante pulsado, Nd:YAG, CO2 o fraccional) ha demostrado su utilidad indiscutible en malformaciones superficiales en mucosas tanto oral como genital. Desde hace años el láser diodo ha sido utilizado con progresiva frecuencia en el tratamiento de las varices de extremidades como resultado de la incompetencia valvular y bien podría establecerse que en la actualidad se ha convertido en el tratamiento de elección de las mismas. Basados en esta experiencia hemos aplicado los conceptos del tratamiento de la dilatación venosa adquirida a la dilatación venosa congénita en sus múltiples presentaciones.

 

La ablación endovascular con láser consiste básicamente en la inducción mediante energía láser aplicada directamente desde el interior de la malformación vascular de un proceso fototérmico irreversible buscando la oclusión completa de la vena tratada.

 

En este sentido, el láser diodo de 1470nm utilizado en la práctica clínica desde 2006, resulta de una eficacia claramente superior a sus predecesores. La ventaja de este procedimiento no es sólo su efectividad a través de un mecanismo mínimamente invasivo, sino que además es complementario y no excluyente al resto de las opciones terapéuticas, aportando una reducción de la superficie endotelial patológica y por tanto del dolor y de la coagulopatía de consumo. Así que puede considerarse tanto un tratamiento de elección en las malformaciones pequeñas y localizadas, como complementario a otros tratamientos en las malformaciones venosas complejas y extensas.

 

 

 

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