Las varices son venas dilatadas tortuosas que aparecen habitualmente en las piernas. No obstante, existen también otras localizaciones posibles para la aparición de varices, como son la zona genital (varices vulvares), zona rectal (hemorroides), abdomen o esófago, y con mucha menor frecuencia pueden aparecer en cualquier otra zona del cuerpo. Durante el embarazo, casi una de cada tres mujeres desarrollan varices siendo las varices vulvares la localización más probable. El periodo de más riesgo para la aparición de las mismas es durante el segundo trimestre de la gestación, con una paulatina progresión de las mismas y las molestias que conllevan, según avanza la gestación.




Causas

Durante el embarazo se dan una serie de factores que predisponen tanto a la aparición de la varices, como al empeoramiento de las mismas en mujeres que ya las tenían. Estos factores son, principalmente:

  • Aumento de peso
  • Aumento de sangre circulante
  • Incremento de la presión que ejerce el útero sobre las venas pélvicas
  • Aumento de hormonas del embarazo (fundamentalmente la progesterona) que relaja las fibras musculares presentes en la pared de las venas y las hace más propensas a dilatarse y volverse tortuosas.

 

No No podemos olvidar, sin embargo, que todo esto actúa sobre una predisposición genética a desarrollarlas sobre la que no podemos actuar.

 

Prevención

Podemos llevar a cabo medidas encaminadas a prevenir o disminuir la probabilidad de aparición de las mismas, como son:

  • Controlar el exceso de peso
  • Evitar estar sentada o de pie parada durante largos periodos de tiempo. Caminar, además de ser una actividad física muy saludable, nos va a ayudar a mejorar nuestro retorno venoso (sobre todo en embarazadas donde ya está comprometido por el útero gestante).
  • Realizar actividad física moderada como caminar, natación, bicicleta…
  • Medias clásicas como evitar ropas ajustadas en muslos o cintura o el uso de tacones muy altos (tacón de 2cm aproximadamente es la altura recomendable).
  • Evitar el estreñimiento
  •  Alternar duchas de agua caliente-agua fría
  • Recostarse con las piernas elevadas (como mínimo a la misma altura que el corazón) y sobre el lado izquierdo del cuerpo, ya que es la forma en que la vena cava (principal vena de drenaje de la sangre de las piernas y abdomen) queda menos comprimida.
  • Usar unas medias especiales para ayudar a mantener el retorno venoso correcto. Son medias de compresión normal, decrecientes desde el tobillo hacia la parte superior de la pierna y con cintura ajustable para que se vaya adaptando al crecimiento de la tripa sin apretar nada esta zona.

 

Complicaciones

La complicación más frecuente es la trombosis o tromboflebitis de las varices. Esta consiste en la formación de un coágulo en el interior de la variz, que se acompaña de signos de inflamación local como endurecimiento, calor, enrojecimiento y dolor de la zona. Esta complicación es más frecuente en la fase final del embarazo y en el postparto. Ante la sospecha de una tromboflebitis, hay que consultar rápidamente con el especialista.

 

Evolución

Las varices que aparecen durante el embarazo suelen mejorar transcurridos unos meses tras el parto. No obstante, esto va a depender del número de gestaciones previas y el periodo de lactancia.

Aquellas varices que ya existían previamente, no suelen desaparecer, aunque probablemente regresen a la situación previa al embarazo. En algunas ocasiones, tanto el empeoramiento estético como las molestias, se mantiene tras el parto. En estos caso es recomendable consultar con un médico especialista para que tras una evaluación cuidadosa, le recomiende los pasos a seguir.

 

Tratamiento.

Durante la gestación no pueden llevarse a cabo tratamiento encaminados a eliminar las varices. Sólo podremos tratar de evitar las complicaciones y aliviar las molestias. Para ello podemos recurrir, además de a todas las medidas preventivas expuestas anteriormente, a:

  • Duchas de agua fría que estimulan la circulación. 
  • Masajes con aceites esenciales hidratantes, de mirto, lavanda o ciprés, que pueden aplicarse fríos y así potenciar el efecto relajante.
  • Remedios homeopáticos a base de árnica (consultar con la matrona).
  • Uso regular de medias de compresión normal especiales para embarazadas.
  • Medicamentos: diosmina (consultar con el especialista).

 

Pasados aproximadamente 6 meses del final de la gestación, en caso de persistir las varices, puede recurrirse a los mismos tratamiento que el resto de la población.