La Claudicación Intermitente: Un enemigo en la sombra

Lunes, 10 Diciembre 2012 16:31 Escrito por  Álvaro F. Heredero

La claudicación intermitente, popularmente conocida como “enfermedad de los escaparates”, es una enfermedad relativamente frecuente en España, ya que afecta, según los datos del libro blanco publicado recientemente por la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, entre el 2% y el 10% de la población. Cuando consideramos grupos de población con más riesgo de padecer esta enfermedad como varones por encima de los 70 años, diabéticos o pacientes con enfermedad coronaría o cerebrovascular conocida, este porcentaje se dispara por encima del 30%. Avanzando aún más, se conoce que el 50% de los pacientes que tienen enfermedad coronaria y cerebrovascular tienen, además, claudicación intermitente, aunque en muchos casos no lo conocen.

 Síntomas y diagnóstico

La enfermedad se produce por la estrechez, progresiva incluso hasta la completa oclusión, de los vasos sanguíneos (arterias) que aportan la vascularización de las piernas, a cualquier nivel entre la ingle y el pie.

Debido a esta falta de riego en la pierna, el síntoma que provoca con mayor frecuencia es el dolor muscular al caminar. Cuando realizamos ejercicio, los músculos de las piernas, especialmente los gemelos, demandan un mayor aporte de sangre para seguir trabajando; al existir una obstrucción que limita esa llegada de sangre, estos músculos sufren y se produce el dolor, en un mecanismo de respuesta similar al que produce el dolor en el corazón cuando se produce un infarto de miocardio. Este dolor llega a ser tan intenso, que obliga a pararse al que lo padece cada vez que recorre una distancia determinada y más o menos constante. Como habitualmente esta enfermedad se produce en fases avanzadas de la vida, no es raro que el que la padece, así como sus familiares e incluso médicos no especialistas en cirugía vascular, no la sepan reconocer y achaquen sus molestias al deterioro propio de la edad. Se estima que por cada paciente con claudicación intermitente conocida hay 3 ó 4 pacientes con enfermedad arterial de las piernas sin diagnosticar.

Los especialistas en Angiología y Cirugía Vascular, con la historia clínica del paciente y una exploración física dirigida, son capaces de diagnosticar la claudicación intermitente en la mayoría de los casos, pudiendo apoyarse en pruebas diagnósticas poco agresivas, como el Eco-Doppler y el Doppler continuo, cuando lo consideran necesario.

 

Evolución e Importancia de la enfermedad.

La gran importancia de esta enfermedad está en dos aspectos fundamentalmente:

      1. 1.La evolución de la pierna. Como es lógico, si la obstrucción del riego sanguíneo a la pierna progresa hasta hacerse crítica, la falta de oxigeno y nutrientes puede ser tan importante como para que el dolor ya no se manifieste sólo ante el ejercicio, sino también en reposo o, incluso, como para producir una gangrena de la extremidad. Estas situaciones implican riesgo de perder la pierna afectada. Si bien, cuando la enfermedad es detectada y manejada de forma correcta por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, las posibilidades de llegar a una situación de riesgo de perder la pierna a lo largo de los años es inferior al 20%.
      2. 2.La presencia de otras enfermedades cardiovasculares. Como se comentó previamente, está demostrada la relación entre la claudicación intermitente y la presencia de enfermedad cardiaca y cerebrovascular. Es decir, un paciente con claudicación intermitente tiene mayor riesgo de sufrir un infarto de corazón o una trombosis cerebral que el resto de población de su edad y género. Por ello, una vez diagnosticada la claudicación intermitente, deben iniciarse medidas para intentar reducir ese riesgo.

Tratamiento.

En España, existe una especialidad médica llamada Angiología y Cirugía Vascular que se encarga específicamente de las enfermedades de los vasos sanguíneos de todo el cuerpo (tanto arterias como venas), excepto los propios del cerebro y el corazón. Los cirujanos vasculares son profesionales entrenados tanto en el diagnóstico y detección de la enfermedad, como en su manejo y tratamiento, tanto médico como con cirugía si fuera necesaria. Además, impulsados por iniciativas como, entre otras, la creación de una sección de Medicina Vascular dentro de la Sociedad Española de Cirugía Vascular, estos profesionales no sólo participan en el tratamiento específico de la enfermedad de la pierna, sino que son capaces de pautar medicaciones y hábitos que disminuyen el riesgo de padecer otras enfermedades vasculares como las cardiacas o las cerebrales.

Por eso, si usted tiene una claudicación intermitente, o sospecha que la tiene, debe ser valorado por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, que sabrá descartar la presencia de la enfermedad y, en caso de tenerla, sabrá indicarle las pautas necesarias para intentar mejorar su evolución.

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