Cuando pensábamos que ya habíamos llegado al mejor tratamiento posible de las varices tronculares, esas que surgen por incompetencia de las famosas venas safenas, con los endoláseres y la radiofrecuencia la industria y la investigación biomédica nos sorprende con dos nuevas tecnologías.

 

Las malformaciones venosas se encuadran dentro del grupo de malformaciones vasculares de bajo flujo y son la anomalía vascular congénita más frecuente. Se encuentran presentes al nacimiento y suelen presentarse como placas o masas azuladas no pulsátiles de crecimiento progresivo durante la infancia y pubertad.

 

La primera referencia de la aplicación del láser endoluminal para tratar las varices corresponde al español C. Bonet Salat[i]. Desde su aprobación por parte de la FDA en 2001, el uso de esta tecnología a crecido exponencialmente en el mundo. Se han producido muchos avances y cambios en su diseño inicial como técnica, que han conducido a unos resultados actuales francamente buenos y que han cambiado el paradigma de tratamiento del síndrome varicoso.